domingo, 29 de mayo de 2011


Un día cualquiera decidí seguir adelante, no esperar a las oportunidades, sino yo misma salir a buscarlas. Acepté que cada problema es un obstáculo que sólo invita a crecer. 
Un día cualquiera decidí ver en cada noche el brillo oculto del siguiente amanecer. Aprendí que lo difícil no es soñar, sino jamás cumplir los sueños. Un día cualquiera agradecí por tener el privilegio de llamarle a alguien "amigo" y comprendí que la amistad es más que un simple afecto, es una necesidad de vida. Y que de nada sirve ser luz, si esa luz no ilumina el camino de los demás. 
Un día cualquiera entendí, aprendí, acepté. Un día como hoy agradecí.
-Lo prohibido se vuelve tentador.-